Los hombres también apoyamos el feminismo.
- 22 dic 2016
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Hoy en día nadie puede negar que el movimiento feminista es un movimiento con un fin más que digno, -necesario diría yo-, debido a las innumerables injusticias que se dan aún en contra de las mujeres sólo por ser eso, mujeres. Sin embargo hay un gran engaño en la sociedad, y es que desgraciadamente impera en muchos ámbitos, un pensamiento que no es feminista, que tiende a confundirse con éste, el cual consiste en considerar cualquier comentario y/o acto estúpido como machista, éste es el hembrismo. No se debe malinterpretar las palabras de quien escribe éste simple texto creando prejuicios que probablemente no lleguen a ninguna parte, para ello invito a que quien sea que esté leyendo, continúe para así poder elaborar juicios con fundamento, que pueden estar de acuerdo o no con lo que uno argumenta, pero de la misma manera será respetable.
Es cierto que en cierto sentido la lengua castellana, se encuentra llena de palabras que en su propia esencia poseen una connotación negativa hacia las mujeres, sin embargo. El lenguaje, por desgracia, es algo que ya existía cuando nació el movimiento feminista, y desgraciadamente es sumamente complicado que podamos cambiar completamente nuestra forma de comunicarnos, no imposible, por eso el lenguaje va evolucionando, pero es un proceso muy lento. Aquel que niegue el machismo en los ámbitos en los que realmente se desarrolla es culpable de ser o un mentiroso o un ignorante. Sin embargo la propia psicología cobra un papel importante en toda esta historia, pues realmente fuera de la esencia de las palabras, siempre toda argumentación está sujeta a juicios, y por ello nuestra mente se pone en comunión con nuestros valores de forma que los aceptamos o los rechazamos. Pueden darse dos tipos de caso: en el primero, una persona puede reaccionar a un argumento aceptándolo o rechazándolo de forma total independientemente de la estructura y validez formal de la argumentación, este es el caso de aquellos que se mueven mediante prejuicios; en el segundo caso, puede darse que el destinatario de la argumentación tome en consideración, no las consideraciones propias en torno a la imagen de la persona que se expresa, o las posibles connotaciones negativas, ni tampoco la posible oposición de los argumentos que comunica a sus ideas, sino que en su lugar, intenta comprender la forma en la que argumenta, éste es el caso de las personas que saben escuchar. En el primer caso hablamos de que tienden ya a priori tomar la validez o invalidez de la argumentación sin haber escuchado completamente ésta. En el segundo caso hablamos de alguien dispuesto a razonar. En el primer caso hablamos de machismo o hembrismo. En el segundo caso hablamos de seres enteramente racionales. Si analizamos los términos veremos que feminismo no es opuesto a machismo, de la misma manera que no hablamos de macho y femenino, sino que expresamos la oposición macho-hembra y masculino-femenino, y puesto que no existe un movimiento llamado ``masculinista´´, podemos decir con toda certeza que el feminismo no es algo malo, es un movimiento completamente respetable, del cual participamos tanto hombres como mujeres, y por ello debe ser respetado y defendido. Sin embargo existe un problema y es que muchas mujeres que se consideran feministas, en realidad son lo otro, hembristas. ¿Por qué?, la culpa es meramente del machismo, las han sembrado ese miedo dentro, que sienten ahora la necesidad de defenderse contra un posible paso atrás en la lucha por los derechos de las mujeres, y no sólo eso, sino además que ese miedo ha llevado al sentimiento interno y profundo de venganza, y por ello en ciertos casos, siempre en pro de la igualdad, se quieren cometer y se cometen muchas injusticias con respecto a los hombres en diversos ámbitos, poniendo mayor facilidad a las mujeres para lograrlo, siempre descartando aquellas facilidades que necesitan por motivos biológicos por descondado. Una breve alusión al término ``feminazi´´, realmente no trataré mucho sobre ésto. Es un término que en su esencia ya es meramente despectivo y por ello debe ser rechazado, pero no siendo eliminado a la fuerza, sino entendiendo que es una de tantas idioteces que crea la persona ignorante y prejuiciosa para intentar desacreditar al otro. Ciertamente no todo el que la utiliza es por ende ignorante y prejuicioso, también hay quien lo utiliza meramente como una ironía contra el hembrismo.
En muchos casos la sociedad se encuentra llena de prejuicios, éstos no son algo bueno, sin embargo es inevitable debido a la historia que exista, pero podemos curarnos de ellos. Razonemos, dialoguemos, luchemos por fines justos, escuchemos, pensemos, y vivamos felices juntos mujeres y hombres como iguales.









































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